En el mundo suceden cosas inexplicables. Yo pensé en una época que a través de un esfuerzo brutal y una vida relativamente sana me podría explicar algunas cosas. Podía sentirme, en cierta forma, preparado para todo, para una vida con “libertad”, encontrar una respuesta a la vieja pregunta ¿cuál es el sentido de la vida? Y lograr entender, aunque fuera en 10 o 50 años, el mundo. A los hombres y a la historia. Pero vale resaltar, que ésta vanidad intelectual es un mojón o, mejor aún, una utopía infantil. Nunca entenderé el mundo ni comprenderé la vida, por una sencilla y tácita explicación, que no me entiendo a mi mismo.
La historia, por más que conozcas los instintos del hombre, sus pasiones, entre otras, siempre se levanta ante nuestros ojos como un remolino. Un remolino gigante y desconocido que en cualquier momento te coge a ti o a un gran amigo y se lo lleva para siempre. ¿Por qué se lo tiene que llevar?, ¿por qué un tipo tan joven, con tantas ilusiones y un corazón tan grande y puro debe irse de este lado del mundo?, ¿por qué no fue otro, tú o yo? Demian Koch era un muchacho estupendo. Nos conocimos desde chicos y desde chicos (con una pelota y unos taps) nos hicimos inseparables. Él venía cada 3 o 4 años de Alemania (al otro lado del mundo) y yo de Perú, de éste lado, con los pies descalzos bajo la arena en tiempo de verano. Por eso, como dije desde un principio, en el mundo suceden cosas inexplicables.
La historia, por más que conozcas los instintos del hombre, sus pasiones, entre otras, siempre se levanta ante nuestros ojos como un remolino. Un remolino gigante y desconocido que en cualquier momento te coge a ti o a un gran amigo y se lo lleva para siempre. ¿Por qué se lo tiene que llevar?, ¿por qué un tipo tan joven, con tantas ilusiones y un corazón tan grande y puro debe irse de este lado del mundo?, ¿por qué no fue otro, tú o yo? Demian Koch era un muchacho estupendo. Nos conocimos desde chicos y desde chicos (con una pelota y unos taps) nos hicimos inseparables. Él venía cada 3 o 4 años de Alemania (al otro lado del mundo) y yo de Perú, de éste lado, con los pies descalzos bajo la arena en tiempo de verano. Por eso, como dije desde un principio, en el mundo suceden cosas inexplicables.
Canción con todos, interpretada por la genial Mercedes Sosa fomenta, según mi criterio, la armonía, la unión entre las personas y a la cual, en esta situación de mierda y desesperación y tristeza en la que me encuentro acudo a menudo para recuperar un espíritu que no sé si tuve en algún momento. Un espíritu humano. Sin embargo, el motivo principal para escucharla, para pasarme horas enteras de éste verano triste sentado en el sofá escribiendo cosas, tratando de hallar algo en qué pensar, es que, desde el fondo de su voz ronca, de sus palabras, encuentro a Demi y se me parte el alma. Pienso, como se lo digo a mis amigos más cercanos, que Demi está siempre en las canciones de Mercedes Sosa. No sé, o no recuerdo haberle hablado a Demi de Mercedes Sosa. Pero sé, por los amigos inseparables que siempre fuimos, que es Canción con todos de Mercedes Sosa en que hallo a Demi desde el principio hasta el fin. Demi es viento. Demi siempre pensaba en como debían mejorar las cosas. Ya lo dije, tenía muy buen corazón. Pensaba en la justicia y hablaba –conmigo y en pleno vacilón, nos divertíamos juntos, compartíamos un similar sentido del humor- sobre todas las cosas malas de este mundo. Y por otro lado, él quería hacer cosas buenas.
Lima, 4 de enero del 2009

















4 comentarios:
Demi, un grande!
Como todos nuestros amigos que de alguna manera se fueron, tendrán su espacio exclusivo.
Muy interesante está tu blog, vendre pronto por más. Un abrazo desde el fondo del mar.
http://sietesirenasvasaquererpecar.blogspot.com/
Mi querido Martincho,
Qué lindo lo que has escrito, me hace tanto bien tener cosas escritas, las leo una y mil veces, y en ellas busco consuelo, para mi es todavía un mal sueño, aun no lo acato, no quiero creerlo, quiero hacerme a la idea que todavía está en Perú, en Lima, contigo a quien tanto quería, con tus hermanos, con tus padres. Con mi mamita, con sus tíos, todos lo querían tanto y lo siguen queriendo.
Yo no sé como estoy, a ratos recobro fuerza, pero con frecuencia estoy triste tengo rabia todo es injusto, hay momentos en que no tengo fuerza, siento que tengo cien años, camino como una anciana arrastrando los pies, este dolor pesa tanto.
Sé que a mi Demianchito nunca le hubiera gustado verme así, me dijo tantas veces "no te preocupes por mi tía mamá, mi tía es como tú", de momento no puedo de otra manera. Con el anillo que me diste hicimos como nos dijiste, el ultimo día que vi a mi hijo le pusimos todo lo que debe llevar para su viaje largo, lo necesario para el frio su chullito peruano que se ponía cuando tenía frio, su gorra para cuando haya sol o cuando se le ocurra dar una vuelta por ahí, El anillo se lo puso Miguel en la parte de su corazón, le dejamos una que otra cosita de recuerdo luego cerré el ataúd, y nos despedimos.
Gracias por ser amigo, hermano de mi hijo.
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